El término Qigong se refiere a las prácticas diseñadas para "manejar" el Qi de manera intencionada mediante ejercicios específicos.

 


Los sistemas de Qigong, en general, son una de las aportaciones más valiosas de China para mejorar la calidad de vida y de salud. Es la base de la medicina tradicional china que se fundamenta en la noción de que el ser humano, al igual que todo lo demás que existe en el universo, está constituido esencialmente de una fuerza / sustancia, un impulso que fluye, que se intercambia, que se transforma y, a través de ello, forma a todas las cosas (Qi).

 

El Qigong no es un arte marcial, tiene por objeto el permitir al cuerpo potenciar sus facultades naturales de regeneración, desintoxicación, relajación y desarrollo.

 

Una práctica que nos permite alcanzar estados profundos de armonía y de contacto consciente con uno mismo y con el universo.

 

Con diferencias en la forma de comprender y de trabajar con la estructura más esencial de la cual estamos hechos, el Qigong se reconoce desde hace miles de años como la práctica que nos aporta el sustento para lograr los más altos propósitos del desarrollo humano.

 

En el Qigong o "Chi Kung", los objetivos que tenemos son reconocer, desarrollar, potenciar y fortalecer la estructura física y energética básica. Para ello se aprenden métodos y sistemas enfocados a tal objetivo con estiramientos, desbloqueos y técnicas de respiración. Respirar la esencia de la vida, regular la respiración para preservar el espíritu manteniendo los músculos relajados y la mente quieta y vacía.

 

Para desarrollar una práctica de Qigong equilibrada hemos de cultivar con la misma intensidad nuestro cuerpo (Jing), nuestra respiración (Qi) y nuestra mente (Shen). Mientras movimiento y respiración se fusionan, nuestra mente guía.