Tui Shou

 

El Tuishou o "empuje de manos" son tan importantes para la práctica de las Artes Marciales Internas como lo son la meditación y las formas.

 

Existe la idea errónea de que los Tuishou forman parte del aspecto más marcial del entrenamiento y que con la práctica de las formas uno puede adquirir los beneficios de estas artes sin derivar hacia caminos vinculados con la agresividad o la competición, los cuales se creen relacionados con el Tuishou. No es así. Mientras que los movimientos de la secuencia tienen una aplicación marcial visible, es en el Tuishou donde se pretende practicar los principios básicos de estas artes al tener que aplicarlas con un compañero.

 No se trata de combatir, ni de enfrentarse, sino más bien de escuchar, entender y corregir. Avanzar en la comprensión de nuestro movimiento y entender y anticipar el del compañero.

 Cuando se practica Tuishou uno es capaz de valorar si realmente es capaz de actuar relajado, si puede establecer una distinción clara entre "vacío" y "lleno", si puede mantener de manera constante el equilibrio y el centro de gravedad y si en el movimiento del cuerpo, brazos y piernas existe una armonía sin rupturas.

Hasta que no se practica el empuje de manos se puede creer que principios como "ceder ante la fuerza" o "lo blando vence a lo duro" son  principios filosóficos a los que adherirse pero sin entender suplicación práctica. Al no entender su aplicación no se puede avanzar en dichos principios. El Tuishou es la práctica a través de la que podemos entender la complementariedad de yin y yang, la existencia del uno dentro del otro y su transformación a partir del movimiento, el Taiji.  

 

La aplicación de los Ocho métodos del Tuishou requiere las capacidades de Escuchar (Ting) , Disolver (Hua), Amagar (Yin), Sostener (Na) y Emitir (Fa).  

Los Principales Defectos son la Unilateralidad (Pian), la Fuerza sin control (Kang), la  Pérdida de contacto (Diu) y la Resistencia (Ding).

 

El Tuishou suele parecer aburrido y tedioso a quien no entiende su objetivo. El trabajo es amenizado en la práctica con aplicaciones marciales. Las aplicaciones marciales no son el objetivo del Tuishou y puede darse una confusión.  El Tuishou requiere en primer lugar uno o varios compañeros y una técnica correcta, por parte de las dos personas que lo realizan. También la práctica con personas de nivel más avanzado y ocasionalmente con personas diferentes de las habituales.

 

Mediante el Tuishou se trabaja la no-separación y la no-resistencia (pu tiu-pu ting). Si se comprende este concepto se comprende Chan (Adherir), Lien (Unir), Nien (Enlazar) y Shi (Seguir).

 

El objetivo es alcanzar la energía de escuchar (Ting jin ). Se empieza por desarrollar la sensación del contacto, la sensibilidad de la piel y los músculos (pai chih chueh) de forma que cuando cualquier fuerza externa entra en contacto con cualquier parte del cuerpo una sabe ceder o resistir. Para desarrollar una área de influencia (kan ying chuan) similar a un radar. Esta área puede extenderse fuera del cuerpo. Ting jin nos permite reaccionar una fracción antes que nuestro oponente. Si el no se mueve no nos movemos. Si el se mueve yo me muevo antes.  

 

Practicar el Tuishou  relajados es lo que permite transformar la fuerza muscular (Li) en fuerza energética (Jin). Si no somos flexibles somos inestables. Si somos fuertes alguien más fuerte nos puede desequilibrar. Por esta razón ayuda mucho a la práctica hacerlo con alguien más fuerte.  Pronto aprendemos que con la fuerza no es suficiente.  

  

 

La velocidad y la potencia nacen de la energía, cuando se trabaja a nivel energético la fuerza explosiva (Fajin), ésta surge sola. Por eso el Tuishou  se practica con lentitud, para desarrollar la escuha y la comprensión de la energía interna en el nivel en el que se actúa directamente sobre la energía.

 

 

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