Bàguàzhǎng

八卦掌

 

Baguazhang (八卦掌), mas conocido como "Pakua", literalmente la “palma de los ocho trigramas”, es un arte marcial interno basado en el símbolo taoísta del bagua, relacionado con el I Ching (libro o clásico de los cambios), como sistema que explica las diferentes configuraciones (cambios) del cosmos. La creación del Baguazhang durante el siglo XIX es atribuido a Dong Haichuan, quien sintetizó varias artes marciales preexistentes con la caminata circular particular de los ritos y tradiciones taoístas.

 

Inicialmente la biomecánica de sus movimientos no aparenta a primera vista una “realidad marcial”, como pueden ser otras artes combativas, sin embargo, los aparentes e inofensivos movimientos de Baguazhang, en cuerpo y espíritu de un verdadero maestro pueden ser extremadamente peligrosos.

 

El Baguazhang llegó a ser rápidamente popular en China por su efectividad en el combate. Una de sus características distintivas, es el entrenamiento que realizan sus practicantes rodeando un círculo imaginario, utilizando como armas tanto las manos como los pies. La superioridad de la forma circular se impone frente a las formas lineales tradicionales de combate, ya que el practicante puede sorprender con movimientos inesperados e inexistentes en la forma lineal. Se utiliza la caminata circular para moverse alrededor del oponente, usando contragiros, manteniendo el peso la mayoría del tiempo en la pierna de atrás, al tiempo que las manos se mueven en patrones específicos.

 

Por otro lado, no se debe olvidar que dichos movimientos fueron creados bajo la condición propia del I Ching y del Taoísmo. Por tanto en un nivel superior pasa a ser una técnica meditativa de alto nivel, mediante el poder de manejar el flujo de Qí, con los movimientos suaves y circulares propios del Baguazhang.

 

Según el criterio establecido por los ancestros, si se dominan los desplazamientos circulares uno puede entrar en cada una de las puertas del contrincante. Una premisa que se establece como base principal en el encuentro con el oponente reza de la siguiente manera:

 

“Nunca debemos chocar con la estructura combativa de nuestro oponente”.

 

A su vez se le debe de mantener en todo momento en el punto de mira (nuestro eje) permitiendo así controlar todos y cada uno de sus movimientos. Si se domina este principio el oponente no es capaz de apreciar o intuir cual será nuestra próxima intención. Así, si somos capaces de conseguir el centro en un combate tendremos grandes posibilidades de victoria. Un lema expresa sucintamente los movimientos del Baguazhang de este modo: “Ming Quan An Tui” (Puño claro, Piernas ocultas). Lo que este lema apunta es que, en el combate, los aparentemente inocuos pasos circulares encubren una peligrosa infiltración a la vez que un bloqueo impenetrable. Uno puede infiltrase con paso firme y a su vez neutralizar cualquier avanzadilla del contrario. Para ello es necesario dominar las cuatro técnicas de pie: Qi, Luo, Bai y Gou.


Por supuesto dicha circularidad no se limita únicamente al caminar del Baguazhang, también son aplicables a los sinuosos y serpenteantes movimientos de los brazos, con sus 4 técnicas de proyección: Gun, Zuan, Zeng y Guo, (cuales maravillosas técnicas) permiten que los brazos giren como un taladro, perforando así la guardia del oponente y penetrando en ella por muy fuerte que sea nuestro adversario. En cuanto a la cintura, Ning, Shun, Zou y Xuan, una vez que se amalgama entre ellas, y se vuelven eficientes, este núcleo genera energía “centrifuga y centrípeta”. Al emitir estas energías nuestro adversario es incapaz de apresarnos…

 

Mover el “cuerpo esencial” con Baguazhang es estar en el verdadero camino de la alquimia interna. A través del misterioso conocimiento basado en los principios del I Ching y del taoísmo, y las leyes que promulgan una serie de cambios según la propia naturaleza oculta de las energías.

 

Sus movimientos en espirales tienen una cualidad mágica, que incita al practicante a relajar la musculatura esquelética, reblandeciendo así los huesos y a la par calentar la médula. Los sofisticados movimientos de cintura, columna y brazos permiten un masaje en los respectivos “Zang Fu” (órganos y vísceras).

 

El poder del Baguazhang no se manifiesta únicamente en lo marcial o terapéutico, ya que también puede llevarnos a alcanzar una ascesis mística. Su corpus es el resultado de milenios de evolución de la más refinada mezcla de técnicas meditativas de ámbito taoísta. Por ello el dominio autentico del círculo andante es el que pone al practicante en contacto meditativo con el Baguazhang. Para ello tenemos a nuestra disposición dos círculos bidireccionales basados en los conceptos primigenios Yin y Yang. La práctica en profundidad del Baguazhang otorga al ser humano el conocimiento primordial que permite acceder a dos mundos totalmente diferenciados, sujetos a las leyes del Bagua no natural y del Bagua natural.

 

A través de estas leyes, uno puede alcanzar un estado de trance meditativo en el que tu cuerpo pasas a ser el centro de todo universo. A la vez tu espíritu, puede ser capaz de abrazar a tu (yo) no natural. Después de varios años de práctica se adquiere la esencia del arte; ahora ya se mueve el cuerpo como un dragón y el espíritu deviene cuál gran valle de silencio, que detecta de inmediato el más imperceptible sonido o movimiento de la energía. En definitiva Baguazhang es la materialización de la sabiduría universal.

 

 

“La práctica de caminar en círculo con Baguazhang, tiene varios niveles; El primero, permite la habilidad marcial. El segundo, la absorción de la energía natural. El tercero, una transmutación de la sustancia basal “Jing” en “Qi” refinado. El cuarto, permite un cambio hacia un cuerpo natural. El quinto, manejar la energía natural siguiendo las leyes establecidas.

 

 

 

Bāguà zhǎng

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