Simbología del Dragón

 

El dragón es un animal fabuloso, monstruo fantástico, ser mixto que vive en el imaginario de muchos pueblos del mundo, en forma de serpiente con patas, alas y a veces con múltiples cabezas, que ocupa un destacado papel en mitos y leyendas populares de todo el mundo.

 

 

En la mitología china, los dragones se representan ocasionalmente con alas de murciélago que crecen de sus miembros delanteros, pero la mayor parte de ellos carecen de ellas, si bien siguen siendo capaces de volar.

 

 

Para la mitología china, hay cinco tipos de dragón:

 

 

 

· Los dragones celestes que guardan las moradas de los dioses.

 

· Los espíritus de dragón, que gobiernan sobre viento y la lluvia, pero también puede causar inundaciones.

 

· Los dragones de la tierra, que limpian los ríos y profundizan los océanos.

 

· Los dragones que guardan los tesoros.

 

· Los dragones imperiales, los que tienen cinco garras en lugar de los cuatro habituales.

 

 

 

Asimismo también se les suele clasificar según su procedencia, pues representan cada unos de los mares de China: el Mar del Este (correspondiente al Mar de China Oriental), el Mar del Sur (Mar de la China Meridional), el Mar del Oeste (a veces considerado el Océano Índico y más allá) y el Mar del Norte (a veces considerado el Lago Baikal).

 

 

Siendo un animal mítico, puede alejar a espíritus malignos, proteger a los inocentes y conceder seguridad. El Dragón Chino es el mayor símbolo de Buena Fortuna en Feng Shui, se corresponden con el número nueve, de acuerdo con la numerología china y este se asocia con la buena suerte, así como también la protección, la fertilidad y la inmortalidad. Según se aparecen en el arte y la literatura china, hay también «Nueve Tipos Clásicos» de dragones, pues el nueve es un número favorable en la numerología china. Estos tipos son:

 

 

· Tianlong (天龍), el Dragón Celestial; representa la sabiduría y orden de los astros.

 

· Shenlong (神龍), el Dragón Espiritual; de color azul, representa la sabiduría de las nubes, la lluvia y el viento para beneficiar a la agricultura;

 

· Fucanglong (伏藏龍), el Dragón de los Tesoros Ocultos; representa la sabiduría de los metales, escondida entre las piedras.

 

· Dilong (地龍), el Dragón del Inframundo; representa la sabiduría del curso y fluir de los ríos y los arroyos; se piensa también que era el complemento femenino de la lluvia y el viento.

 

· Yinglong (應龍), el Dragón Alado; representa la sabiduría del Gran Emperador Amarillo.

 

· Jiaolong (虯龍), el Dragón Astado; representa la sabiduría de las manadas.

 

· Panlong (蟠龍), el Dragón Enroscado, que habita las aguas; representa la sabiduría de los cardúmenes.

 

· Huanglong (黃龍), el Dragón Amarillo, que emergió del río Luo para enseñar a Fuxi los elementos de la escritura; representa la invensión y desarrollo de la escritura.

 

· Lóngwáng (龍王), el Rey Dragón, representa la sabiduría de los Reyes que están al mando.

 

 

 

En el texto clásico del I Ching (Yijing), el hexagrama que corresponde al Dragón se llama Resolución. La imagen del mismo es el lago sobre el cielo. Simboliza el momento en que el agua se ha acumulado en el cielo, en forma de nubes, hasta un punto tal que la tormenta es ya inevitable. Representa la irrupción de algo que ha acumulado tensión durante largo tiempo, como una tormenta que estalla, o un río que desborda.

 

 

 

Para la cultura taoísta, el dragón encierra nuestra parte de sombra, eso que hay en nosotros y que, pese a la fuerza interna que tiene, no queremos aceptar pero que está allí. La sombra es una realidad del mundo dual que nos hace que si amamos a algo odiamos a lo contrario, que si deseamos esto, evitamos aquello. La pureza no puede existir en un mundo dual y de eso es de lo que se encarga el dragón, en decirnos que hay parte de sombra en nosotros.

 


En el taoismo, la espada es el arma que se sostiene en la lucha por controlar el “Shen”, nuestra mente, simbolizada con el dragón. Esta lucha es sobre la superación y la domesticación de la esencia espiritual, sin forma e inmaterial, simbolizada por 5 dragones que representan: 

 


· El ego, la cabeza y al mismo tiempo el más fuerte de los cinco dragones. El Dragón Rojo.

 

· El deseo, el segundo de los cinco dragones. El Dragón Negro .

 

· Los hábitos mundanos, tercero de los cinco dragones. El Dragón Amarillo.

 

· La impermanencia, el más pequeño de los cinco. El Dragón Verde.


· El ritual, el más duro de los cinco. El Dragón Blanco.

 

 

 

El Dragón como elemento alquímico

 

En los trabajos de alquimia interna dentro de la cultura taoísta, la búsqueda del Grial o la "Gran Obra" es también llamada la "Apertura del Ojo del Dragón '. Esto es porque el espíritu reabsorbe toda la Luz que se ha proyectado como universo objetivo, despertando la energía del dragón. Esta unión produce el ‘Espíritu Inmortal’.

 

Los chinos, así como los sumerios, percibieron las dos corrientes de dragón, el dragón verde y el dragón rojo de los alquimistas son las energías positivas y negativas que comprometen el cosmos de nuestra percepción, como se manifiesta en el famoso símbolo del Yin y el Yang o “Taijitu”.

 


La mayoría de los adeptos de las culturas del este siguen las antiguas tradiciones del dragón, y se concentran en la "Perla del Elixir", viéndola como la culminación del cambio y el logro, la inmortalidad y la dicha eterna. Una vez creada la perla, el Cuerpo de Luz o "cuerpo del diamante” se activa, y el adepto se dice que es inmortal. La antigua palabra china para el dragón, significa literalmente 'el ascenso de la Luna', refiriéndose a esta Perla y el Cuerpo de Luz (estrella) de la inmortal.

 

Los dragones aparecen a menudo tanto en pinturas como en esculturas sosteniendo o persiguiendo una pequeña bola que representa la Perla de la Sabiduría, que simboliza el origen de la vida. Esta bola suele aparecer rodeada de formas irregulares parecidas a las llamas que son el símbolo del rayo y del trueno.

 

Simbólicamente, el dragón con su cola en la boca representa el alma no iluminada unida al ciclo de la reencarnación.

Dos dragones uno frente al otro simbolizan que están trabajando hacia la inmortalidad, mientras que dos dragones que miran en direcciones opuestas indican el logro de la inmortalidad.

El dragón está asociado con la madera y simboliza la esencia que emerge a partir del conocimiento consciente. Este conocimiento es capaz de asumir insondables transformaciones y, por consiguiente, se le compara al dragón.

 

 

El punto esencial del autocultivo es el control de la cólera y el deseo.

 

Los movimientos erráticos del cuerpo ilusorio y la mente obstinada nacen de la separación de esencia, comprensión e intención.

 

 

Debido a que la verdad reside en el centro, el Yin de la comprensión del conocimiento real y el Yang de la esencia del conocimiento consciente se entrelazan y la fusión de ambas energías hace que la cristalización sea espontánea.

 

 

Una vez que el proceso de combustión está completo, la medicina es perfecta y ya no experimenta cambio alguno, emitiendo un resplandor de color dorado violáceo.

 

 

 

La imagen del Dragón-Tigre se somete a un millar de transformaciones y diez mil cambios, y su trascendencia (Liao) es divina e insondable. Por analogía, es Kan y Li ; es metal y fuego, es el niño y la niña, es el esposo y la esposa. Todos estos diferentes nombres constituyen la función maravillosa (Yong) del Dragón y el Tigre en virtud de su animación divina (Ling gan).

 

 

Dragón y Tigre uniendo a sus esencias en el horno alquímico.

 

Xingming Guizhi

 

 

 

El Dragón (símbolo del Yang, principio masculino) montado por una niña (Yin verdadero dentro del Yang), y viceversa el Tigre (un símbolo del Yin, principio femenino) está montado por un niño (Yang verdadero dentro del Yin) .

 

Como explica el inmortal Zhang Sanfeng, siguiendo el curso habitual de los acontecimientos nos convertimos en personal vulgares mientras que si conocemos el modo de invertir dicho curso, nos convertimos en inmortales.

 

 

 

 

Comparativa con otras culturas:

 

 

 

En muchas religiones personifica las potencias primordiales enemigas de la divinidad que deben ser derrotadas.

 

 

Pero, por lo general, este animal mítico incorpora peligrosas fuerzas primordiales. Así tenernos que tanto en la mitología griega clásica como en las leyendas germanas y nórdicas, los héroes —ya sean Apolo, Perseo o Sigfrido— se esfuerzan en vencer al dragón, como meta de su más elevada aventura.

 

 

Podría citarse una auténtica legión de héroes cazadores o vencedores de dragones. Tal vez uno de los primeros fuera Cadmo, en la mitología griega, legendario fundador de la ciudad de Tebas, que se sirvió de unos dientes de dragón, al que había dado muerte, los cuales al ser introducidos en la tierra hicieron crecer a numerosos hombres armados. De ellos sólo sobrevivieron cinco, que formaron parte de los fundadores de Tebas.

 

 

Jasón fue otro héroe que dio muerte a un dragón antes de emprender la aventura del vellocino de oro. Hércules también mató, como segundo de sus doce trabajos, al dragón o hidra de Lema.

 

 

Por lo que se refiere a la hagiografía cristiana, dos son los grandes héroes vencedores de dragones; el primero es san Jorge, príncipe de Capadocia. Su lucha contra el monstruo constituye una victoria sobre el paganismo. San Miguel, por su parte, es el arcángel o capitán de las huestes celestiales, que vence al dragón corno símbolo del triunfo del Bien sobre el Mal.

 

 

En el Antiguo Testamento representa, como figura próxima al Leviatán, la presencia del caos previo a la existencia del mundo y que como tal amenaza a la Creación y debe ser vencido.

 

 

En el Apocalipsis es un principio satánico, o símbolo del Diablo, que amenaza a la mujer vestida del sol y que está dando a luz. Es derribado por el arcángel Miguel.

 

 

En los cuentos y Leyendas el dragón aparece a menudo como guardián de un tesoro o de una princesa secuestrada, con lo cual simboliza las dificultades que es preciso superar para alcanzar un fin muy alto.

 

 

Los gnósticos consideraban al dragón como símbolo de renacimiento perpetuo relacionado con los eones que constituían las emanaciones de los espíritus. Tanto los gnósticos como los alquimistas utilizaron profusamente el simbolismo del dragón, en su forma de serpiente que se muerde la cola. Más concretamente, en la alquimia el simbolismo de varios dragones combatiendo entre ellos manifiesta el estado de disgregación, o escisión, de los elementos de la psique, al que los alquimistas dan el nombre de putrefactio.

 

 

El gran filósofo, psicólogo y pensador Carl Gustav Jung, interpretó los mitos de los matadores de dragones como la expresión de la lucha entre el Yo y las fuerzas regresivas del inconsciente.

 

 

 

El dragón encierra nuestra parte de sombra, eso que hay en nosotros y que, pese a la fuerza interna que tiene, no queremos aceptar pero que está allí. La sombra es una realidad del mundo dual que nos hace que si amamos a algo odiamos a lo contrario, que si deseamos esto, evitamos aquello. La pureza no puede existir en un mundo dual y de eso es de lo que se encarga el dragón, en decirnos que hay parte de sombra en nosotros.

 


La famosa idea del amor incondicional sólo es posible si no hay sombra, y porque no es siempre posible vivir así, tememos al dragón. En resumen: el dragón defiende todo aquello que no queremos ver, por eso se le teme. ¿Qué es entonces vencer al dragón? Es alcanzar la pureza del sentimiento y pensamiento no dual, es afrontar la vida desde una posición de autentica iluminación, es trascender nuestra condición humana para empezar a entrar en la dimensión Espiritual.

 

 

 

 

Podemos ver dos imagenes que pueden ayudarnos a entender el mensaje que se ha tratado de ejemplificar con diferentes deidades. Si vemos la imagen que se muestra a la derecha se puede ver como la cristiana Virgen Maria está sobre el lomo de un dragón, sometiéndolo.

 

Ello indica que la Entidad Mariana ha trascendido su condición humana. Controla toda la Fuerza, incluso lo que para nosotros es la parte oscura. Es así la directriz del Ser y vencedora de la sombra, pero no por una derrota infringida como si de una batalla se tratase, sino por ser capaz de tener un grado de Amor, de pureza, que no supone contrario alguno.

 

 

Si comparamos esa imagen con la que se muestra a nuestra izquierda y que representa a Guan Yin, entidad de culto del taoismo y budismo, vemos que ésta también cabalga sobre un dragón, es decir que nos muestra el mismo mensaje.

 

Culturas tan separadas como la nuestra y la del Extremo Oriente nos muestran un simbolismo parecido a la hora de reflejar el rostro femenino de la Divinidad, luego la coincidencia no puede ser casual, sino más bien refleja la causa en común que esconde esta simbología.

 

 

En cada uno de nosotros, en la medida que generamos sombra al vivir dualmente, hay un dragón. De nosotros depende ser destruidos por él o bien cabalgar sobre sus lomos como hace Guan Yin o la Inmaculada Virgen Maria.

 

 

 

Texto: Zi Xiao (Alex Mieza)

 

 

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